Si arrancas una empresa, ten presente que probablemente la venderás o la cerrarás algún día.Y sobre todo ten en cuenta que eso no es una catástrofe o un fracaso.
No pongas un exceso de reglas a tu personal, si lo haces solo se preocuparán de cumplirlas y de hacer el trabajo asignado. Si tienes menos reglas aportarán, serán más creativos y se involucrarán.
Todos tenemos un lugar mágico donde todo pasa, donde realizas el mejor trabajo, descubres tu mejor persona y disfrutas de todo lo que allí haces. Curiosamente ese lugar lo tenemos más cerca de lo que pensamos, ya que no geográfico, es tu cabeza.
Y ni lo digo para que me des reconocimiento.
Simplemente asumo la responsabilidad.
Aceptando las críticas para aprender y mejorar la próxima vez. Esconderse es demasiado fácil.
Hay muchas buenas ideas, fáciles de aprender y copiar. Hay muchos proyectos bien ejecutados y con los pasos visibles para copiar. Cualquier emprendedor podría encontrar un negocio en otra ciudad o país y traer una versión a su casa. Nada de esto es suficiente. Lo que escasea es la voluntad y el valor de pasar a la acción.
El liderazgo requiere el esfuerzo de encontrar los gestos, los significados, la narrativa y los recursos que te permitan transmitir una idea única a los demás, diferente ya no es suficiente.
Tu verdadero valor se define por cuánto mayor es el valor que ofreces respecto al beneficio que obtienes.
Suele pasar, que las personas que más éxito tienen, más dispuestas están a compartir sus secretos con otros.
Define tu camino y redefínelo las veces que necesites, pero cuando tú lo necesites y redefiniéndolo tu. No cuando otros se consideren con el poder de definir tu camino.
Hay dos maneras de trabajar, la de pasarte el día escondiendo la cabeza y mirando la hora para irte a casa porque te obligan a estar 8 horas allí. La otra sucede cuando te importa tu trabajo, asumes riesgos y pones pasión. No se trata de trabajar más, sino de trabajar profundo.
A veces uno se siente tonto, incluso lo parece, pero aún así hace lo que debe hacer.
Darwin y Newton y Galileo comenzaron como científicos caseros, pero luego cambiaron de marcha y se esforzaron por mostrar y probar su trabajo. Esa es la diferencia entre alquimia y cálculo. Incluso Jobs y otros visionarios actuales empezaron en un garaje, en su casa. Todo empieza en casa, porque en verdad todo empieza en ti.
Trabajar desde casa no significa estar escondido y que nadie te vea, la era digital te permite estar presente, conectado y gestionando todo desde la otra parte de la pantalla, esa pantalla que tanto te gusta mirar para perder tiempo.
Es bastante fácil saber que estás haciendo cuando es algo que ya has hecho antes. En cambio es más complicado hacer algo por primera vez. Y más aún hacer algo que nunca ha hecho nadie. Podemos seguir un manual o podemos seguir nuestra intuición, tu eliges.
El liderazgo es una posición privilegiada dificil de conseguir, muy difícil de mantener y que conlleva una gran responsabilidad.
¿No sería positivo vivir en un mundo donde la gente fuera honesta sobre sus inseguridades y necesidades, en lugar de proyectar exceso de confianza y agresividad, especialmente en los negocios?
Vivimos en un mundo en el que estamos encasillados por un algoritmo digital, que dice que todos estamos dentro de un patrón y por lo tanto nos comportamos igual. No se cuantos perfiles existen, pero créeme que no tienes porque estar dentro de ninguno, y menos en el mundo real. Recuerda, se tu mismo, el resto de personas ya están ocupadas.
Individuos e interacciones más que procesos y herramientas. Software que funciona más que documentación exhaustiva. Colaboración con el cliente más que negociación de contratos. Responder ante el cambio más que seguimiento de un plan.
La única manera de conseguir iniciativa es cogiéndola. De pequeños nos han dicho que tenemos que hacer y nos ha quitado cualquier respuesta a la toma de iniciativa, como si fuese malo usarla o fuese a acabarse. Lo más importante es que es infinita, es más, es exponencial, cuanto más la usas más tienes.
Cuando alguien admire tu trabajo, (si, puedes llamarle fan) lo escucharás si eres un buen líder.
De qué eres fan? De un equipo de fútbol, de una marca de coches o de un grupo de música? Entidades que cambian de miembros, de propiedad, de logo, de ciudad, de mensaje... Entonces, de qué eres fan realmente?
La gente piensa que aquellos que han sido estudiantes brillantes son los llamados a liderar. Para nada, muchas veces son conformistas, obedientes e incluso entorpecen el camino. El liderazgo no depende de los estudios, ni del puesto de trabajo. Todos podemos ser líderes y lo más importante, debemos serlo de nuestras propias vidas.
Si en tu negocio piensas que para crecer debes poner al cliente en el centro, estás equivocado. Prueba a poner a tu equipo en el centro, entonces ellos trabajarán para el negocio y por tanto para el cliente.
De nada sirve aprender si no se transmite lo aprendido.
Los líderes no pueden hacer que las personas cambien, eso lo hace cada uno. Pero si pueden crear ambientes donde la personas puedan elegir ese cambio. Y el ambiente no tiene porque ser un espacio físico.
Ahorra tiempo en desplazamientos, en reuniones, en interrupciones. Convierte la libertad en responsabilidad. Se profesional, no esperes a estar observado para trabajar.
La marca más grande del mundo, el libro más famoso, la comida más popular... no llegan a todos. Porqué tu quieres llegar a todos? Porqué no céntrarte en un audiencia mínima viable y satisfacerla? Y tú, a quién vas a dedicar tu tiempo?
¿Todo irá bien? Pues depende, si tu quieres que todo sea como era o como te a ti gustaría, entonces la respuesta es no. Pero si vas a ser capaz de aceptarte a lo que venga, evolucionar y cambiar, entonces la respuesta es si.
Se necesitan agallas. Para ser único. Para rechazar el trabajo mediocre para los clientes que se conformarán con proveedores mediocres. Para tener un punto de vista y defenderlo. Pero también para escuchar a los otros.
Nos enseñan que el liderazgo es una posición a conquistar, pero nadie nos enseña que hay que mantenerlo. Y mucho menos cómo hacerlo.
He aprendido que la única forma de obtener respuestas claramente definidas es hacer preguntas claramente definidas. Me encanta hacer preguntas. Especialmente las más obvias. A menudo, las preguntas que parecen obvias tienen respuestas que no son obvias.